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Via Crucis de un niño que no nació PDF Imprimir E-Mail
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Jesús: que asumiste la condición de niño indefenso en el seno de tu Madre; ilumina las conciencias de los médicos y legisladores, y bendice a todas las madres, para que todos los niños concebidos disfruten del precioso don de la vida. Que María cubra a todos los pequeños en el vientre de sus madres y los proteja en su nacimiento. Amén.


1ª Estación: Jesús es condenado a muerte.
¡He sido condenado a muerte ya antes de nacer!
El amor no me ha llamado a la vida y por eso nadie me ama. (Padrenuestro, Avemaría y Gloria después de cada estación).

2ª Estación: Jesús carga la Cruz.
Me han cargado con el estigma de "no deseado"; se me considera una desgracia, una carga no querida, y me rechazan. Debo desaparecer.

3ª Estación: Jesús cae por primera vez.
Me han convertido en un problema; nadie me considera una persona. Sólo soy un "embarazo no deseado", un inoportuno del cual fácilmente se pueden deshacer.

4ª Estación: Jesús se encuentra con su Madre.
Tu encuentro con tu Madre, Señor, fue doloroso y triste; yo no tengo una madre como Tú que me consuele y que llore por mí; estoy encerrado en el vientre de una mujer que me entregará para que me maten.

5ª Estación: El Cireneo ayuda a Jesús a cargar la cruz.
A ti, Señor, te ayudaron a llevar la cruz; a mí nadie me ayuda ni se compadece de mí. A mi madre le darán anestésicos para que no sufra cuando yo me esté muriendo.

6ª Estación: La Verónica limpia el rostro de Jesús.
¡Oh, Jesús, si a mí me pudiera consolar y ayudar una Verónica en mi impotencia e indefensión! ¿Nadie entiende mi desgracia, mi tragedia personal? ¿Nadie me defiende? ¿Por qué callan las leyes? ¿Por qué callan los cristianos?

7ª Estación: Jesús cae por segunda vez.
Mientras yo sea así de pequeño e indefenso, fácilmente me pueden destruir. Mis padres hacen cálculos económicos… cuánto les puedo costar. Económicamente soy una carga; mi muerte es más barata, cuesta menos; éste es el argumento que decidió mi suerte.

8ª Estación: Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén.
¡Jesús, mucho no te ayudó el llanto de las mujeres de Jerusalén; ellas no pudieron evitar tu muerte! Como a mí; ¿de qué me sirven los tan proclamados derechos humanos y las leyes, si en vez de protegerme abren y allanan el camino a mi muerte?

9ª Estación: Jesús cae por tercera vez.
¡La situación es clara: debo morir! Las planificaciones del más alto nivel mundial, las llamadas "políticas de población" así lo han decidido; para mí no hay espacio ni lugar en este mundo.

10ª Estación: Jesús es despojado de sus vestiduras.
Antes de crucificarte, Señor, te despojaron de tus vestiduras; yo, en cambio, aún no tengo nada que me cubra... sólo esta delicada piel de la cual me tomarán con firmeza y la desgarrarán.

11ª Estación: Jesús es clavado en la Cruz.
A Ti
te clavaron en una cruz. Mi cuerpo será despedazado y desgarrado; mis restos serán contados y controlados, y después desechados como una basura.

12ª Estación: Jesús muere en la cruz.
Tú te estás muriendo... y yo también. Tú eres inocente... igual que yo. ¡Acuérdate, Señor, de mí cuando llegues a tu reino!

13ª Estación: Jesús es bajado de la Cruz.
Muerto has sido recogido en los brazos amorosos de tu Madre, y así te acunó nuevamente sobre el seno que te dio la vida. Pero a mí nadie me recoge; sólo soy un mal recuerdo, una carga que pesa sobre la conciencia.

14ª Estación: Jesús es colocado en el sepulcro.
A ti te depositaron en un sepulcro; a mí en un recipiente de desperdicios.
Mientras espero el día del juicio final, cuando con profundo dolor deberé testificar contra "mis padres", te ruego con todo mi amor de hijo, como tú me enseñaste: ‘Padre, perdónalos -como yo los he perdonado- porque no saben lo que hacen’.
 

 
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