Esta conmemoración litúrgica nos lleva a Roma, donde se venera un cuadro-icono de la Virgen con el nombre de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. El icono bizantino tiene por nombre Glicofilusa, en griego “de la ternura o del dulce amor”. Representa a María de medio cuerpo, con el Niño en brazos, y en lo alto aparece el título del icono, las siglas de María, Madre de Dios - Meter Theou en griego- . A ambos lados de María aparecen los arcángeles Miguel y Gabriel con los instrumentos de la Pasión. Parece un icono procedente de Creta, del siglo XV.
Pío IX lo confió al general de los redentoristas, para que lo diera a conocer a todo el mundo y fue llevado a la iglesia de San Alfonso María de Ligorio, centro mundial de expansión de esta devoción.